El intento de una humilde trabajadora sexual de recuperar el perdido arte del placer y el refinamiento en un mundo hambriento de significados.

miércoles, 8 de julio de 2009

La hieródula

Dentro de la antigua religión mesopotámica, el sexo era visto como un símbolo de la fertilidad, algo muy importante en una civilización que se desarrollaba en el desierto. Por ello, la diosa Ishtar, la deidad de las cosechas, era también del amor y la sexualidad. Esta diosa tenía un grupo de sacerdotisas cuyo nombre oríginal se ha perdido, pero se les reconoce por el nombre que les dieron los griegos: hieródulas.
De acuerdo a la creencia mesopotámica, todas las formas de fertilidad estaban interrelacionadas, por lo que el sexo, realizado correctamente y en forma ritual, aseguraba buenas cosechas y rebaños fuertes. Por ello, los fieles que acudían a adorar a Ishtar usualmente tenían que tener contacto sexual con las sacerdotisas, aunque había todo un proceso y ritual que separaba esa cópula sagrada de la destinada al placer. De esa forma, se aseguraba que la deidad tuviera la adoración que merecía.
Dado que el piel debía de dejar un tributo al templo tras del ritual, las hieródulas han sido llamadas - incorrectamente - como prostitutas sagradas. En realidad, ellas no cobraban por la cópula como tal, y si bien existía el placer, pues era parte importante de la ceremonia, ese no era el fin último, sino simplemente un reflejo de la relación mística entre todas las formas de creación de vida. Estas mujeres, por su misma condición, eran tenidas en gran estima y respeto. Sólo aquellas de probada integridad, belleza e inteligencia eran aceptadas, aunque anualmente eran cientos las que trataban de ser admitidas. El entrenamiento se iniciaba desde muy temprana edad, pero sólo participaban en las ceremonias sexuales a partir de su primera menstruación, que se consideraba como la señal de que estaban listas. Muchos de los detalles de su vida, las características exactas de los ritos y los posibles hijos engendrados por tales prácticas se han perdido en los tiempos.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonito artículo. Si queréis ampliar, tenéis a Herodoto y a la Epopeya de Gilgamesh. Y enhorabuena por el blog, que ya era hora algo así.

Enol Rob dijo...

Amiga, es un tema poco tocado, interesante. Uno siempre esstá dispuesto a aaprender y avanzar en el conocimiento. Me gustaría contactarme. Soy de Chile, al lado del mar y una hermosa cordillera a mis espaldas.
Enol
pborlone@gmail.com

madeleine.john dijo...

Por favor me podrías enviar las fuentes bibliográficas usadas sobre el tema de "La hieródula". Gracias.

Anónimo dijo...

madeleine, puedes mirar Historia de las Ideas y Creencias religiosas, de Mircea Eliade, el primer volumen. Es el fundador de la disciplina de la Historia de las religione sy un escritor apasionante.
Saludos

Frederic Tarazona i Domènech dijo...

Muy interesante e instructivo. A pesar de que ya tenia un conocimiento previo del tema que se trata.