
Uno de los ritos dedicados al dios era la bacanal, en donde se reunían varias mujeres en claros solitarios de los bosques, donde consumían alcohol y alucinógenos. Eso las provocaba a bailar desnudas y a cometer todo tipo de excesos, como el matar y devorar pequeños animales. Durante esos momentos de desenfreno, las participantes creían ponerse en cotnacto con Dionisios, Pan y otros dioses y criaturas fantásticas. De acuerdo a la tradición, una bacanal no sólo aseguraba la fertilidad de las participantes, sino que garantizaba buenas cosechas.
Si bien se aseguraba que las mujeres copulaban con los mismos dioses, faunos y espíritus del bosque, es muy probable que sólo fueran parte de la alucinación, pues sólo asistían mujeres al ritual, aunque es muy probable que hubiera varios actos lésbicos. En el Medioevo, se decía que las bacantes - nombre que llevaban estas celebrantes - solían correr frenéticas por los campos, matando y castrando a los varones que encontraban, aunque este último punto fue sólo una exageración.
No había en realidad bacantes de tiempo completo. Usualmente, cualquier pobladora podía participar sin que ello le implicara ninguna vergüenza, aunque era muy mal visto que una mujer particpara con demasiada frecuencia, pues se decía que había olvidado el sentido sagrado de la misma y dejado que sólo el placer la llevara.